La sexualidad femenina

Fue un hito histórico en la historia de la industria farmaceutica cuyo objetivo es por definición controlar cualquier supuesta desviación de la normalidad  por medio de pildoras mágicas.

En el 2004,  Pfizer, (la empresa farmacéutica americana que comercializó Viagra) declaró en una rueda de prensa que abandonaba la investigación de la terapia farmacológica de la sexualidad femenina por ser esta demasiado complicada.

Lo que les había hecho capitular es la constatación de que, al contrario que en el hombre, en la mujer "no existe una relación directa entre aumento del flujo sanguineo en los genitales y el incremento del deseo sexual."

Conclusión: "por lo que respecta al sexo femenino hay una  desconexión entre cambios genitales y cambios mentales... al contrario que en el hombre, insiste Pfizer, que consistentemente se excita a la vista de una mujer -u hombre- desnuda, y quiere sexo, en la mujer el deseo depende de millones de factores".

Por otra parte se llegaba a la conclusión, de que la prescripción de Viagra para mejorar la sexualidad de la pareja a veces surtia el efecto contrario. Parece ser que las mujeres, quizás inconscientemente satisfechas de su "pobre" vida sexual, se quejaban de que sus maridos se habían vuelto unos plastas.

 

Consejo a los médicos: A no ser que quiera ser responsable de una ruptura, antes de recetar Viagra consulte con la mujer del afectado.

 

Parece ser que la sexualidad se ha revelado como un ámbito demasiado complicado, al menos en el caso de la mujer, para ser abordado en forma de píldora. De hecho los científicos que se dedican a la investigación de la sexualidad han llegado a la conclusión, de que no es lícito separar la terapia sexual de otros tipos de terapia de pareja e individuales. La sexualidad es un ámbito más de las relaciones y como tal hay que abordarlo.

La separación entre psicoterapeutas y sexólogos no exime a los primeros de tratar este delicado tema que, a pesar de su constante presencia medial, no ha dejado de ser tabu. Un  sexólogo que se precie tampoco dejara de tratar los sentimientos en su terapia. (Evidentemente hay casos en los que los problemas pueden ser principalmente orgánicos, pero son los menos).

 

Uno de los diagnósticos que no consiguieron llegar a formar parte de la biblia diagnóstica DSM-5 fué el llamado HSDD (hypoactive sexual desire disorder).

 

No tener ganas de sexo. O tener muy pocas.

 

HSDD se caracteriza por una falta de deseo o fantasias sexuales que provoca al afectado -muchas veces se habla directamente de mujeres, es decir se sobreentiende de alguna manera que es un trastorno que afecta mayoritariamente al sexo femenino-problemas en las relaciones interpersonales. Aunque no estan claras sus causas, se sospecha -como no- que proviene de un desequilibrio entre los neurotransmisores excitatorios e inhibitorios. Se advierte a los médicos -ginecólogos- que no se corten y traten el tema aplicando, por ejemplo, este cuestionario.

"Decreased Sexual Desire Screene".

Traduzco los items:

En el pasado, ¿su deseo y/o interés sexual le satisfacian?

 

¿A menguado su interés por el sexo y/o su deseo sexual?

 

¿Esta usted preocupado por este decrecimiento?

 

¿Le gustaría que aumentara?

 

Volvemos a lo de siempre; ¿que es lo normal, lo que yo siento o lo que mi pareja -y la sociedad- espera de mí? ¿Es mi falta de deseo y/o interés sexual lo que me hace sufrir o la sensación de no cumplir las expectativas, no llegar al ideal, no ser una mujer-mujer?

No me considero en absoluto feminista, pero he de reconocer que este tema despierta este tipo de sentimientos en mí pues estoy empezando a sospechar que la normalidad en el ámbito sexual se mide con un baremo masculino.

 

Dicen que no hay peor enfermedad que un diagnóstico.

 

Y de pronto uno se enamora -de otro- y los síntomas desaparecen como por arte de magia.

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Comentarios: 4
  • #1

    Maria (sábado, 11 enero 2014 12:47)

    Cómo te puedes no considerar feminista?

    feminista.

    1. adj. Perteneciente o relativo al feminismo.

    2. adj. Partidario del feminismo. U. t. c. s.
    (Del lat. femĭna, mujer, hembra, e -ismo).

    feminismo.
    1. m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.

    2. m. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.

  • #2

    georgiaribes (sábado, 11 enero 2014 18:42)

    quería decir que no me siento feminista, ni me identifico con las feministas, pero practico el feminismo

  • #3

    llauisset (domingo, 12 enero 2014 03:18)

    este da para mucha charla... a ver si la hacemois

  • #4

    Sabina (lunes, 13 enero 2014 10:02)

    Soy absolutamente feminista. Me viene de familia, además pagana creyente en la Diosa. La sexualidad femenina depende totalmente de su conocimiento de su cuerpo, de que lo mantenga en continuo movimiento - sea con baile o con sexo - y de que sea sensual en la vida diaria. El olfato y el tacto, sea de lo que sea mantienen vivas las ganas de disfrutar. Toca la estantería fría o el jersey de lana o la cascara del melocotón peludo...