¿Estamos todos locos?

Aunque hoy en día los conceptos de psicosis y neurosis parecen haber perdido su estatus en la psiquiatría moderna, siguen representando la diferencia entre normalidad y locura. Muchos psicoterapeutas, cuando descubren de pronto en un paciente que parecía más o menos normal un atisbo de psicosis, lo delegan a un psiquiatra.

 

Todavía cursa la creencia de que las psicosis sólo son tratables con potentes medicamentos. Los neurolépticos.

 

Pero, ¿de dónde viene esta creencia?

 

Antes de pasar a buscar las raices de este pensamiento dicotómico puede ser necesaria una definición.

 

La neurosis hace referencia a un trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica que se caracteriza por la presencia de un nivel elevado de angustia. El sujeto mantiene un adecuado nivel de introspección y conexión con la realidad, pero presenta la necesidad de desarrollar conductas repetitivas y en muchos casos inadaptativas con objeto de disminuir el nivel de estrés. (Wikipedia)

La psicosis es un término genérico utilizado en psiquiatría y psicología para referirse a un estado mental descrito como una escisión o pérdida de contacto con la realidad.  Las personas que experimentan psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y pueden exhibir cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así como por dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria.

 

Vemos que la diferencia fundamental según estas definiciones es si existe una pérdida de contacto con la realidad o no.

 

A la neurosis se le supone un contacto con la realidad, a la psicosis no.

 

Karl Theodor Jaspers (Oldenburg, 23 de febrero de 1883 –Basilea, 26 de febrero de 1969), fue un psiquiatra y filósofo alemán conocido entre otras cosas por haber introducido la fenomenología en el ámbito de la psiquiatría.

 

A Jaspers le debemos en parte que esta tomara una dirección más humana y comenzara a considerar a las personas y su experiencia subjetiva a la hora de tratar sus enfermedades mentales. Pues ya por aquel entonces existía una rama de la psiquiatria, que hoy en día se está convirtiendo en el paradigma dominante a pesar de que su lenguaje no es capaz de explicarnos nada, que reducía las enfermedades mentales a enfermedades cerebrales.

 

Y fue Jaspers el que, en este contexto, introdujo el concepto de "Cerebromitología", el cual reaparece hoy en día transformado en "Neuromitología", pero que viene a ser lo mismo.

 

La crítica a la tendencia a reducir la persona a su cerebro.

Otra diferenciación que hizo Jaspers (tomándola prestada del filósofo Dilthey) fue la de dividir los trastornos mentales en aquellos que son accesibles a una explicación hermeneutica-psicológica, es decir lo mental es explicable con lo mental (las neurosis), de aquellas que no los son.

 

Estas segundas sólo serían explicables recurriendo al método causal-científico, es decir que su existencia solo es concebible como un trastorno biológico. No tenemos acceso psicológico a ellas. Así Jaspers.

 

Esta diferencia sigue vigente y es la razón por la que ante un delirio, el 99% de los psicólogos o psiquiatras se decidan por la medicación e incluso curse la creencia -errona y de la que hablaré con más detenimiento en otra ocasión- de que este es el único tratamiento posible.

 

Además al delirio (psicosis) se le teme y se le tacha de irracional de forma que no se da el paso de ir más alla e intentar entenderlo. Castilla del Pino tiene un increible libro llamado "El delirio. Un error necesario" en el que supera este paradigma de forma grandiosa. Del Pino no solo intenta comprender el delirio y demostrar, lo fácil que es si uno escucha la historia del sujeto, sino que además lo dota de una función: la función de proteger al sujeto de la quiebra de su frágil personalidad.

 

Ese podía ser un motivo -junto a los potentes efectos secundarios- de que la toma de neurolépticos suma a menudo al sujeto en una depresión. Pues con la medicación se le sana de su locura pero a la vez se le priva de su mecanismo de defensa interno.

 

Conclusión: la psicosis, como la neurosis puede tener una función y eliminarlo sin intentar entenderlo puede incluso ser negativo para el sujeto.

 

Igual usted mismo ha tenido momentos en los que ha creido poder volverse loco. O incluso lo ha estado.  Quizás incluso convive usted pensamientos delirantes aunque funcionales.

 

¿Es usted creyente?

 

 

 

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Comentarios: 3
  • #1

    Juan Luis (sábado, 15 febrero 2014 14:05)

    Rotundamente Sí.

  • #2

    georgiaribes (sábado, 15 febrero 2014 14:30)

    Rotundamente si eres creyente o si que estamos todos locos?

  • #3

    juan luis (sábado, 15 febrero 2014 15:06)

    Locos. Convencido estoy. Mas que creyente.....crédulo. A ti que te espanta mas? No respondas.