El Mal

 

"Más allá del mundo en que vivimos, en un fondo lejano, existe todavía otro mundo y ambos se encuentran más o menos en idéntica relación que la escena teatral y la real. A través de un delgadísimo velo, distinguimos otro mundo de velos, más tenue pero también de más intenso carácter estetico que el nuestro y de un peso distinto de los valores de las cosas. Muchos seres que aparecen materialmente en el primero, pertenecen tan sólo a éste, pero tienen su auténtico lugar en el

 

otro. En consecuencia, cuando un ser humano se desvanece de éste llega a desaparecer casi de él totalmente, puede deberse a un estado de dolencia o de salud. Este es el caso de El, a quien conocí aun sin llegar a conocerle. No pertenecía al mundo real, pero tenía con él mucha relación. Penetraba en él muy hondamente; no obstante, cuanto más se hundía en la realidad, quedaba siempre fuera de ella. No es que le sacara fuera un espíritu del bien, ni tampoco uno del mal; nada puede afirmar en su contra...Padecía de un exacerbado cerebro, por lo que el mundo real no tenía para él suficientes estímulos, excepto en forma interrumpida. No se alejaba de la realidad por ser demasiado débil para soportarla, sino demasiado fuerte y precisamente en esta fuerza residía su debilidad.

 

Apenas la realidad perdía su poder de estímulo, se sentía desarmado y el espíritu del mal venía a acompañarle. De eso, él tenía conciencia en el instante mismo en que le incitaban y en esa conciencia estaba el mal"

 

Diario de un seductor.  Soren Kierkegaard

 

 

 

 

Diario de un seductor, es una novela, en forma de diario y cartas, que versa sobre la relación de Johannes, un seductor maquiavelico, y su "víctima".
Conforme el lector se va adentrando en la historia se va percatando de que no es el goce carnal, como un lector cómodo tendería a pensar, lo que impulsa a Johannes a manipular a su víctima.

 

Su goce está en el proceso, en la meditada manipulación psicológica de la protagonista en sí, y Johannes es en todo momento consciente tanto de la efimeridad del goce final como del destino trágico de su amor.

 

Y en esa consciencia, como dice el narrador en la introducción, radica el mal. El mal es aquí la manipulación del otro, del que se envidia secretamente su capacidad de entrega.

 

Una de las caracteristicas del llamado trastorno de personalidad borderline es la tendencia al pensamiento dicotómico; la incapacidad de integrar el "bien" y el "mal" en una misma persona. Esta tendencia puede ser una consecuencia de haber estado en contacto demasiado pronto con partes demasiado malignas de una persona demasiado cercana y necesaria; si la persona que nos cuida y es responsable de nosotros es mala, entonces nuestra vida corre peligro- lo malo se escinde, en lenguaje clínico; se disocia, se hace como que no se ve, pero este acto acarrea consecuencias, pues se acaba convirtiendo en nuestra forma de pensar e interpretar la realidad.

 

O sea, que esta tendencia a polarizar marcará la forma de pensar del individuo en cuestión de forma que tenderá a idealizar y/o demonizar a las personas de su entorno. Lo mismo ocurrirá con su autoconcepto, que podrá pasar de una sensación de excelencia que roce el delirio (de grandeza), al desprecio más profundo de su propia persona en cuestión de minutos.

 

Y esto que en algunas personas vemos tan acentuado es una tendencia demasiado humana como para relegarla alegremete al baul de las patologías.

 

La separación radical entre el bien y el  mal es inherente a la mayoría de las religiones.

Por una parte Dios, bueno, por otra parte el demonio, malo.

Y por otra parte nosotros que debemos dedicarnos a erradicar lo malo en nosotros (y avergonzarnos de ello).

 

Pero al igual que la tristeza que nos pertenece, tambien el mal, esta ahí adentro, y como en la tristeza, aquí también vale la pena asomarse al abismo.

No se me ocurre ningún director de cine tan obsesionado con el mal como Lars von Trier. De alguna forma todos sus films tratan el tema.

Von Trier decía, en una entrevista en la que se le interpelaba acerca de su supuesta necesidad de provocar (y es que a todo aquel que trate temas incómodos se le considera un provocador);

"Mi familia tenía una idea muy clara de lo que eran el Bien y el Mal, el Arte y el Kitsch. Con mi trabajo cuestiono eso. No se trata solo de provocar sino de aclararme yo mismo mi educación, mis valores, e incluso la guerra. Y sí, ataco la filosofia del buen hombre que reinaba en mi familia.

 

De nuevo Nynphomaniatic trata el tema. No es una pelicula sensual ni erótica, es una pelicula sobre el mal.

 

Esta vez es una joven que dice de sí misma ser mala persona y, mediante su historia, se propone demostrarselo a su interlocutor, un viejo y solitario ateo que se niega a pensar en estos términos.

 

El mal de la joven es el mismo mal que el de Johannes, el seductor. El mal que surge de la incapacidad de sentir y que se compensa manipulando a los demás y, de algún modo, riendose de sus sentimientos.

 

Más von Trier y menos Hollywood, por mi parte espero con ansia el desenlace de la película.

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Comentarios: 2
  • #1

    llauisset (lunes, 17 marzo 2014 21:46)

    estaba leyendo y justo tenía en la cabeza la tésis del viejito que mencionas de Nynphomaniatic...tendré que verla

  • #2

    Juan Luis (martes, 18 marzo 2014 09:46)

    Cinco horas de peli para justificar que los tíos somos como somos y que "aixo es aixina".