Que la vida iba en serio...

http://elpais.com/elpais/2014/03/06/eps/1394126873_808253.html

 

Leyendo este artículo del país, que viene a decir que comienza a ser normal encontrarse con persona(jes) que llevan una camara oculta -o sin ocultar- adherida al cuerpo, como quien lleva unos pendientes, me he acordado de este poema de Gil de Biedma:

 

Que la vida iba en serio
uno lo emp
ieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra

 

Estos pioneros, aunque saben que no tardarán en tenerlos, de momento no tienen argumentos convincentes para animarnos a seguir sus pasos, ni siquiera les alcanzan para explicar porqué hacen lo que hacen.

Puede que se trate, como afirman, de una idea vanguardista (la vanguardia y la locura suelen estar más cerca de lo que parece) aunque quizás estemos ante una forma vanguardista de trastorno obsesivo compulsivo. Ya ni para estar loco hay que hacer esfuerzo: de la parte costosa ya se encarga la cámara.

 

En el ICD-11 podría figurar como "Trastorno obsesivo compulsivo mecanizado".

La persona tiene la obsesión y la cámara se encarga de la compulsión, y la libera de la farragosa tarea que sería, en la versión anticuada de este trastorno, comprobar cerrojos y llaves de gas.

 

Hay que modernizarse!

 

Y la cámara es mucho más efectiva complusionando. Y no tiene complejos. Y lo mejor de todo; a nadie parece molestarle ser fotografiado, o al menos eso afirma el entrevistado. Nadie se queja.

 

Así es que, tranquilos, vuestra vida esta documentada. El tiempo no se pierde. En caso de duda siempre podremos rebobinar. Siempre habrá una segunda oportunidad.

 

 

La vida no va en serio.

 

 

 

Estos hombres-camara recuerdan a los hombres grises de momo o al vecino de Malte Lauren Brigge que, obsesionado con ahorrar tiempo, acabó inmovilizado en su sofa recitando poesias al comprobar que, hiciese lo que hiciese, el tiempo se le escapaba de las manos como a Mafalda la arena.

Advierto: ha llegado la hora de posicionarse y yo he decidido que el día que un amigo mio se convierta en hombre-cámara nuestra amistad se verá muy resentida.

 


Y esto va muy en serio. Como la vida.

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Comentarios: 1
  • #1

    Ramón (jueves, 17 abril 2014 18:53)

    Esta foto e'm fot al mateix temps que e'm porta records.
    Yo he vixcut y treballat en la montanya amb ell.
    Ha segut pa mi molt mes de lo que pareix.
    Una vida pa mirar y p'admirar.