Tenemos que hablar de Kevin

"El bebe no existe" decía Winnicott. Psicoanalista, pediatra y  uno de los psicólogos que más profundamente se adentro en la mente del bebe y se encontró que en un principio no había nada.

 

Con esta provocativa frase Winnicott no se refería evidentemente a la existencia física del bebe, lo que cuestionaba era que este tuviese una personalidad innata.

 

 

Esta frase es una de las que más han influido mi forma de entender el ser humano. Pienso en ella por ejemplo cuando una madre me explica, convencida, que a su hijo de bebe no le gustaba que le cogiesen o que éste prefería estar solo en una habitación a la compañia de sus padres.

 

"Tenemos que hablar de Kevin" es la novela de Lionel Shiver (la autora es una mujer, antano Ann que se cambió el nombre por considerarlo excesivamente femenino y no sentirse identificada con él).

 

Eva, la protagonista, es una mujer exitosa, y al menos retrospectivamente, feliz hasta el momento en que se queda embarazada.

 

Tambien retrospectivamente, Eva confiesa a su ex-marido en una carta que tuvo el hijo por él, que a ella en realidad no le gustaban los niños, pero sentía un vacio que pensó que quizás la maternidad podría llenar: craso error.

 

 

Ya durante el embarazo los sentimientos de Eva hacia el bebe son ambivalentes y esto va empeorando progresivamente después del nacimiento.

 

Al final se produce la catástrofe.

Es está la séptima novela de Shiver, las seis anteriores no tuvieron demasiado éxito y Shiver habla de "Kevin" como la última oportunidad que se daba. Y hela ahí: un éxito.

 

Según Shiver no es que esta novela sea mejor que las anteriores, su éxito se debe al tema (tabu) que trata.

 

 

Confieso que las críticas me asustan. Por ejemplo: " Un libro sobre aquello de lo que necesitamos hablar pero no podemos. Esta sátira sobre las familias en las que el niño es el rey y los adultos los bufones, con su vida intelectual y erótica hecha pedazos, es muy oportuna".

 

El niño es el rey y lo adultos los bufones. Con que facilidad parecemos dispuestos a identificarnos con la madre víctima y ver el niño como la encarnación del mal.

 

De este modo todo parece muy sencillo. El psicópata que se gesta en el vientre de la madre y cuya maldad ya es percibida por esta incluso antes de nacer.

 

Pero, ¿quién pidió nacer?

 

¿Dónde empieza nuestra responsabilidad y donde termina la del niño?

 

Rousseau decía que el ser humano es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe.

En sus palabras: "Dios (lease: la naturaleza) hizo las cosas perfectas, el hombre se inmiscuye en ellas y las estropea". Y es que para ningún animal es tan cierto aquello de homo homini lupus, el hombre puede ser su peor enemigo. Nuestra independecia de los instintos (de Dios, de la naturaleza) nos dota de más libertad y a la vez nos hace más vulnerables.

 

 

 

La madre de Kevin proyecta en su hijo el presentimiento negativo de que ha tomado una decisión equivocada. Equivocada porque no está preparada para dar amor a un ser indefenso y dependiente, para asumir tamaña responsabilidad.

 

Lo que comineza siendo un presentimiento acaba convirtiendose en una realidad.

 

Kevin se convierte en el chivo expiatorio de las carencias de su madre.

 

Y es la falta de amor la que le lleva a cometer el crimen.

 

El problema de poder elegir es que uno se hace responsable.

 

Tambien de los hijos; nunca tengan un hijo por llenar un hueco.


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