Historia de la histeria II

Sydenham y Pomme fueron los primeros en describir los trastornos histéricos entonces denominados catalepsia y el sonambulismo.

El término sonambulismo se utilizó originariamente para describir un estado, no necesariamente ligado al sueño, en el que se daba una alteración de la conciencia y durante el cual el sujeto realizaba acciones, a menuda extravagantes, de las cuales al despertar no era consciente.

 

Por otra parte durante la catalepsia los síntomas vitales del enfermo estaban tan reducidos, que en ocasiones se llegaba a enterrarlos vivos - aunque a menudo se despertaban justo a tiempo, gracias al sonido de las campanas que anunciaban su propio funeral.

 

Puede que el miedo a ser enterrado vivo, uno de los grandes miedos del SXIX, tenga en estos fenómenos su origen.

 

El primer médico que utilizó la hipnosis para tratar la histeria fue un austriaco llamado Franz Anton Mesmer. Mesmer, cuya reputación oscilaba entre la fascinación y la acusación de charlatanería, creía que todas las personas poseemos un flujo animal magnético.

 

Algunas personas poseen un exceso de este magnetismo sano, lo cual las capacita para transmitirlo y sanar a otras.

 

La técnica de Mesmer se basaba en inducir estados histéricos para, por medio de la catarsis, sanar a los pacientes.

Mesmer fue duramente criticado y se le pohibió ejercer. Murió retirado en la ciudad alemana de Meersburg.

 

Su técnica no corrió la misma suerte; se siguió practicando, a menudo en secreto, en muchas clínicas pioneras de la época.

Más o menos modificada, la técnica de cura por hipnosis y catarsis siguió vigente muchos años.

 

Hippolyto Bernheim descubrió lo que se dió en llamar el "encargo posthipnótico": al paciente hipnotizado se le daba una orden que este ejecutaba automáticamente al despertar del trance, en la situación que activaba esta orden que el paciente había archivado inconscientemente.

 

El fenómeno del encargo posthipnótico ayudo a entender otros trastornos como por ejemplo la multiple personalidad o la fuga disociativa; el afectado de este grave trastorno reacciona ante una situación de estrés abandonando su vida y comenzando otra en otro lugar. Algunas veces incluso cambiaría de identidad, comportandose de una forma lo bastante normal como para pasar desapercibido por un periodo de tiempo.

El encargo posthipnótico ayudaría a entender como recuerdos olvidados, al ser reactivados situacionalmente, podrían tener una influencia directa en el comportamiento actual.

Bernhein poco a poco fue dejando de utilizar la hipnosis al observar que el simple hecho de hablar con los pacientes de sus sentimientos surtia un efecto catártico parecido.

 

La psicoterapia, como la conocemos hoy en día, nacía.

 

La escuela de Nancy comenzó a llamar a esta técnica -hablar de los sentimientos- psicoterapia.

 

La denominación catalepsia y sonambulismo fue abandonandose progresivamente y estos fenómenos pasaron a llamarse "crisis psicógenas", para distinguirlas de los estados epilépticos. Los estados de Trance que se siguen observando en algunas culturas pasaron a llamarse catatónicos (síntomas negativos de la esquizofrenia).

Actualmente también encontramos síntomas equivalentes -de pérdida de conciencia- durante los ataques de pánico en los cuales, la persona afectada puede volverse rígida a causa de la hiperventilación.

 

La perspectiva histórica puede ayudar al clínico a distanciarse y relativizar la cientifidad de los actuales manuales diagnósticos así como a entender la evolución de estos trastornos, cuya nomenclatura, tratamiento y semiologia ha ido cambiando.

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