El miedo se come las almas

El miedo es constitutivo del ser humano. Su función es avisarnos del peligro. Es la mejor guia para la vida y nadie está libre de él.

 

Si no tuviesemos miedo, no podríamos sobrevivir pues nos expondriamos constantemente a peligros que seriamos incapaces de afrontar.

 

El miedo es un sentimiento innato, pero los miedos, los contenidos los aprendemos.

 

Pero el miedo tambien puede ser desadaptativo y no es el nivel de sufrimiento -pues el miedo adecuado tambien nos puede hacer sufrir- sino el grado de limitación, de inflexibilidad y rigidez que imponga en nuestras vidas lo que lo convierte en patológico.

 

El miedo nos hace precavidos pero tambien obsesivos, ansiosos y paranoicos. Nos hace estar alerta. Por lo que pueda pasar.

 

Que no nos pille desprevenidos, esa es la consigna.

 

Una forma de afrontar el miedo es establecer reglas claras. Normas.

 

 

También las sociedades tienen miedos y establecen normas y se supone que si uno las cumple todo ira bien.

 

Al día siguiente del Referendum en Grecia la Bildzeitung (periódico amarillista alemán) publico un artículo muy significativo.

 

El título era: "Grecia se hunde y los griegos celebrándolo".

 

El Bild parecía incapaz de comprender que, más allás de la hecatombe económica, que era un hecho innegable, el No griego era un triunfo. Que había algo que celebrar.

 

Y es que Grecia parece haberse convertido en el campo dónde se libra la batalla de los miedos alemanes- quizás de Europa entera. Convirtiéndola en chivo expiatorio creemos poder solucionar nuestros problemas -y deshacernos de nuestros temores de una vez por todas- allí. Aunque sea expulsándola.

 

Esta creencia roza lo sobrenatural y no es más que un intento desesperado y agresivo de desplazar la mirada del verdadero foco.

 

De esos que se dedican a jugar con el dinero aún a costa de vidas. Los poderosos, los que mandan a los que nadie se va a enfrentar.

 

El cineastas que mejor retrató la atmósfera (íntima) alemana en los años posteriores a la segunda guerra mundial fue sin duda R. W. Fassbinder.

 

Sus personajes están inmersos en relaciones abusivas y dominadas por  la incomunicación. Son la otra cara de la Alemania del milagro económico. De lo que no se podía hablar existía -a pesar de ello- en la intimidad del hogar.

 

Una de las cosas que me sorprendió gratamente al llegar a Alemania hace quince años es lo presente que seguía estando el holocausto. Casi cada semana había algún programa en la radio, alguna exposición, algún nuevo libro que trataba el tema.

 

Pensé que ya podríamos los españoles -que preferimos no desenterrar nuestro pasado, no vaya a ser que salga algo que no nos guste- tomar ejemplo.  Hoy, quince años después, y a pesar de que no han cambiado las cosas -no pasa semana sin alusión al tema- he cambiado radicalmente de opinión. En parte me pasa como a la mayoría; a veces simplemente no soporto el tema.

 

Intelectualización es un concepto psicoanalítico que designa un mecanismo de defensa donde el razonamiento se utiliza para bloquear la confrontación con un conflicto inconsciente (que en el caso de Alemania no es el holocausto, sino la humillación y la confrontación pública con los horrores cometidos) y su estrés emocional asociado, mediante el «uso excesivo de ideación abstracta para eludir sentimientos difíciles».

 

Quizás sea esto lo que estemos haciendo realmente los alemanes bajo la rúbrica de trabajar el pasado. Pues la confrontación real con un trauma pasa siempre por la emoción y sin emoción no hay superación.

 

Si seguimos así pasaran otros veinte años y seguiremos hablando del tema, para mantenerlo al margen. Y mientras tanto corremos el peligro de repetir -si no aquellas barbaridades- si graves errores y de volver a ser odiados por el resto del mundo.

 

La normativización de la sociedad tiene un problema; si las personas lo toma demasiado en serio acabarán dejando de ser personas. 


Y cuando uno deja de ser persona no soporta la vitalidad del otro.

 

Eso es lo que en el fondo al Bild más le fastidiaba. Los griegos siguen estando, aun sin dinero, vivos.

 

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    X (miércoles, 29 julio 2015 18:23)

    Según Zizek -dando otra vuelta de tuerca a la crisis griega:

    "The debt providers and caretakers of debt basically accuse the Syriza government of not feeling enough guilt – they are accused of feeling innocent. That’s what is so disturbing for the EU establishment about the Syriza government: that it admits debt, but without guilt. They got rid of the superego pressure. Varoufakis personified this stance in his dealings with Brussels: he fully acknowledged the weight of the debt, and he argued quite rationally that, since the EU policy obviously didn’t work, another option should be found."

    http://www.newstatesman.com/politics/2015/07/Slavoj-Zizek-greece-chance-europe-awaken

  • #2

    Ramón (miércoles, 29 julio 2015 23:57)

    Las historias de los griegos y sus mitologías siguen teniendo "vida". ¿Será que aún no habremos sacado toda la "sabiduría" que sembraron filósofos, científicos, literatos, escultores, etc. griegos. Si de los museos de Alemania, Inglaterra, etc. sacásemos todas las obras que por "la razón de la fuerza" se les expatrio, posiblemente la patria griega percibiría los ingresos que ahora van a parar a las arcas de otros. Yo también tengo miedo a algunas de mis ideas, pues como dijo Ortega y Gasset, las ideas que le tienen a uno son más peligrosas que las ideas que uno tiene.