La némesis del humillado

Hay un personaje secundario recurrente en los Westerns y otras películas sobre la venganza. El hijo. El malvado apenas se percata de su presencia (y de no ser porque el cámara dirige nuestra mirada a su rostro, tampoco el espectador lo haría).

 

El hijo permanece en un segundo plano. Observa. No dice nada pero su rostro habla. Sus ojos tienen un brillo especial; son los ojos de la humillación y la impotencia.

 

El malvado, inconsciente, no se molesta en eliminarlo. No reconoce el peligro en su mirada. El niño es débil y el malo cortoplacista.

Y la justicia no existe (eso el malo lo sabe).

 

...pero existe la sed de venganza.

 

Politicamente correctos como somos, hemos convenido en llamar sentido de la justicia a la sed de venganza.

 

Los humillados e impotentes tienes este sentido más desarrollado. Hablan de él a menudo.... mientras esperan que suene su hora.

 

Los favorecidos lo saben y han tomado medidas; han inventado a Dios e institucionalizado la justicia. Saben que la sed de venganza tiene que estar controlada pues, desatada, sería peligrosa. Pero actuan como si no supieran que, cuando la gota colma el vaso, la gente se olvida de Dios (y de la justicia).

 

Hay que volver a los Westerns.

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Ramón (sábado, 26 noviembre 2016 22:21)

    Te recomiendo el análisis que hace el profesor Jordi Claramonte sobre los westerns.