El pensamiento positivo.

El pensamiento positivo

 

“Hay que aprender también a estar tristes, al menos para protegerse de los excesos de la alegría y los narcóticos que acaban por volvernos todavía más tristes“ (philosophie magazine france)

Puede que la equivocación radique en el lugar común que diece que el pensamiento negativo es la causa de la depresión. La tristeza, como la ira, la rabia, la envidia, los celos, el odio o el miedo son sentimientos inherentes al ser humano, como también lo son la alegría, el amor o la empatía.

Cuando uno le confiesa a alguien en su entorno que esta alicaído hay dos reacciones muy típicas: la primera es decirle que salga de fiesta, se divierta, vaya a bailar, o sea, que no se aísle, y la segunda que no piense tanto.

el pensamiento positivo

En el caso de que no se trate de un estado de ánimo pasajero, sino de una depresión clínica la primera solución sólo aportará un alivio breve y efímero. Al intentar llevar a la práctica el segundo consejo, uno se dará cuenta de que es misión imposible.

 

Festinger, psicólogo norteamericano, acuñó el concepto de disonancia cognitiva para hacer referencia a la tensión interna que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto o al tener un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Lo que seguramente le ocurrirá a la persona depresiva que se obligue a salir para mezclarse con gente alegre es que sienta una doble dolencia: al malestar inherente a su depresión se le sumará el que emerja del contraste percibido entre su estado de ánimo y el de los demás. Este efecto ha sido llamado en ocasiones disonancia afectiva.

 

Los manuales de autoayuda obvian este efecto al prometer felicidad mediante el pensamiento positivo.

 

El pensamiento positivo es sano cuando es espontáneo

La gente “resiliente” (concepto que viene de la física y significa la capacidad de un sistema, en este caso una persona, para recuperarse de un golpe) suele practicarlo. Y se han encontrado correlaciones entre un estado de ánimo alegre y un mejor sistema inmune. Desgraciadamente uno no puede convertirse en resiliente de un día para otro. Y éste es el falso mensaje que dichos manuales venden. Tú puedes (si quieres). Nos prometen felicidad a base de desterrar los pensamientos negativos de nuestra mente.

 

La técnica cognitivo-conductual de sustitución de pensamientos negativos por otros positivos está siendo abandonada por los psicólogos por su ineficacia a medio y largo plazo.

Los pensamientos negativos no son la causa de la depresión. Es la depresión la que provoca pensamientos negativos.

Como ya decía Celine en su obra “Viaje al fin de la noche“:

“Filosofar sólo es una forma más de tener miedo."

El sentimiento antecede y condiciona al pensamiento. Y la fuerza del pensamiento (hipócrita), no es tan grande.

 

El científico Teasdale, retomando una teoría ya centenaria afirma que en la depresión recurrente (más de dos episodios) lo que sucede es que nos hemos auto-alienado, o sea, que hemos perdido el contacto con nuestros sentimientos, con los positivos porque apenas los generamos, y (esto es lo innovador de su teoría) sobre todo con los negativos, a los que rehuimos. Al hacer esto, perdemos el contacto con nuestra parte emocional. Y sin emoción la toma de decisiones se vuelve un trabajo aparatoso.

el pensamiento positivo

Los estudios neurocientíficos con resonancia magnética funcional parecen apoyar la hipótesis al mostrar en personas depresivas una “hipoactividad en el lóbulo prefrontal“(aquí se sitúan las llamadas funciones ejecutivas que son las encargadas de tomar decisiones, baremar opciones, planear y ejecutar la acción) y una hiperactividad en la amígdala, sobre todo la derecha (en la que se sitúan las emociones, sobre todo las negativas). Traducido: mucha emoción negativa suelta sin que seamos conscientes de ello. Como ya decía Freud, aquello que intentamos reprimir domina nuestras acciones.

Después de una terapia efectiva aumenta la actividad en el lóbulo prefrontal y disminuye en la amígdala. O sea, las funciones ejecutivas se desbloquean, retoman el control de la situación y nuestra vida psíquica deja de estar dominada (in extremis) por las emociones negativas que pretendíamos ignorar. Los pensamientos positivos vendrán después.

Literatura recomendada:

  • Positives Denken macht krank: vom Schwindel mit gefährlichen Erfolgsversprechen Günter Scheich, Klaus Waller.
  • Über nutzen und Grenzen der Neurobiologie für die Psychotherapie (Bei Hirn-Herz, Seele-Schmerz. Hrsg M. Wollschläger).
  • Theorie der kognitiven Dissonanz/Teoria de la disonancia cognitiva L. Festinger.

Georgia Ribes

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