Pareja y sexualidad

La sexualidad es sin duda un aspecto muy importante en las relaciones de pareja. Se dice que es uno de los temas sobre los que más se miente (normalmente hacia arriba). Por norma general se suele pensar que a una relación sana le corresponde una vida sexual activa y que es síntoma de deterioro de ésta cuando el sexo falla o brilla por su ausencia.

Hace unos años leí una entrevista que le hicieron a una presentadora muy conocida en Alemania -y cuya fama había aumentado al publicar un libro en el que la sexualidad y las partes „pudendas“ eran los protagonistas – en la que afirmaba con rotundidad que toda relación en la que no había sexo era una farsa. Poco despues, al hablar de su propia vida sexual (muy activa, ya se intuye) decía que a ella, cuando no practicaba el sexo, la invadia el miedo. Con esta afirmación, más que corroborar su tesis, lo que parecía decir es que el sexo (como el deporte, la lectura o el trabajo) también se pueden utilizar como ansiolítico (calmante).

 

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Recuerdo a una pareja que llevaba 13 años prácticamente sin sexo, y aunque en lo que a ésto respecta diferían en el nivel de satisfacción, nunca diría que su relación no funcionaba. Al contrario, en la mayoría de los demás aspectos (educación de los hijos, intereses comunes, comunicación) funcionaban increíblemente bien. Pero su interés por el sexo era diferente y alguna de las preguntas que se plantearon durante la terapia fue si es posible encontrar una pareja que nos satisfaga a todos los niveles y si el sexo es un tema tan importante que sin él no se puede hablar de relación. Ahí queda la duda....

Naturalmente el caso contrario también se da, como aquella pareja que tenían sexo practicamente a diario y que estaban de acuerdo en que era el único aspecto de su relación que funcionaba. Aquí la pregunta era más bien si la sexualidad basta por sí sola para definir una relación. 

En cualquier caso, no hay respuestas universales a estas preguntas ya que dependen de innumerables factores tanto emocionales como racionales. Afrontarlas y lanzarse a buscar respuestas es un camino arriesgado y lleno de incertidumbres que requiere de mucho valor y que no todas las parejas están dispuestas a recorrer... en el camino emergen miedos y en ocasiones es mas fácil dejar las cosas como están. Ya lo dice el dicho: mas vale malo conocido...

 

Tampoco hay ninguna respuesta universal a la pregunta cuánto sexo es normal ni qué es una relación sana. Un terapeuta al que conocí solia decir que una "relación suficientemente buena" es una relación buena... parece una frase tautológica pero no lo es, pues indica que, aunque puede ser bueno (y necesario) que de vez en cuando nos planteemos si nuestra relación funciona, puede ser muy estresante además de una tarea sisífica, aspirar a la perfección.

 

Una vez me estaba describiéndo un señor varios aspectos de su relación con los que estaba descontento y le sugerí este punto de vista, la relación suficientemente buena. Él calló, me miró con sorpresa y me dijo molesto:-Pero nosotros no tenemos una relación suficientemente buena, ¡tenemos una relación excelente! Me recordó a una viñeta de Quino en la que aparecen muchas parejas iguales y una de ellas comenta:-Cariño, lo nuestro es distinto.

 

Aquí el problema parecía estar más bien en la disonancia experimentada entre el deseo de tener una relación excepcional y la realidad experimentada.

De la psicoterapia individual se sabe que uno de los factores que más estrés producen es la distancia experimentada (sobre todo cuando no somos totalmente conscientes de ello) entre nuestro yo-ideal (ese que queremos ser) y nuestro yo-real (ese que sentimos que somos).

 

El de arriba sería un ejemplo de cómo esto es extensible también a la pareja. También las relaciones se idealizan y es mas difícil mejorar algo que se describe como "perfecto". La resistencia al cambio será mayor. En psicoterapia se utiliza el concepto de resistencia para describir la energía inconsciente que el sujeto invierte en evitar que las cosas cambien (de nuevo el "más vale malo conocido...) y que se expresa, por ejemplo, en la negación inicial a aceptar cualquier tesis del terapeuta que no corrobore la propia (¡esto no quiere decir que haya que aceptar todas las tesis del terapeuta!). Pero todo cambio duradero empieza con el cuestionamiento sincero de nuestros bastiones, proceso que muchas veces va acompañado de sensaciones desagradables de miedo, desamparo o vergüenza. .

Una mujer de 89 años me contó que había disfrutado de una relación muy satisfactoria durante mas de 20 años con un viudo. No tenían sexo. A ella la violaron durante la guerra y con esto el tema quedo zanjado para siempre. Estuvo muchos años evitando a los hombres hasta que conoció a este señor, que acepto el trato y con él que fue "muy feliz" hasta la muerte de él.

Conclusión: El secreto de una relación feliz no parece estar en una cantidad concreta de sexo sino más bien en la capacidad de complementarse de ambos conyuges.

 

Fuente: Georgia Ribes.

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