La noche mágica

El hombre no ha hecho otra cosa que inventar un Dios, para poder vivr sin tener que matarse.

F. Dostojewski

 

Es imposible pasar por la vida sin ser tocado por el sufrimiento y la insatisfacción, sin tener que recurrir de algún modo a la idea de redención; en vida o última ratio, y en vista de que lo primero no suele ocurrir, después de esta.

 

A mayor sufrimiento -y más temprano- más arraigada la necesidad, mas imprescindible recurrir a esta idea para soportar las frustraciones constantes sin sucumbir. A mayor penuria vivida más patente se hará esta idea-ssensación en nuestra vida, llegará a dirigirla, a convertirse en su centro.

 

La noche mágica. Con ella suenan los jugadores; una noche mágica, que cambie su destino, que les proporcione una suma suficiente con la que poder dejar de jugar para siempre. Una noche en la que su suerte de un giro y se salven.

 

¿Y después?... después nada.

 

La noche mágica es el final, la salvación absoluta, la redención... la noche mágica es anhelo, esperanza: El paraiso. Como decía Dostojewski, "¿qué soy hoy? un cero, ¿qué puedo ser mañana? ...puedo descubrir al hombre en mí antes de que se haya perdido".

 

La noche mágica es nuestra última oportunidad.

 

La idea de salvación no es exclusiva del jugador; guia la conducta de la mayoría de nosotros pues inconscientemente (a diferencia del jugador que ha tomado conciencia de ello y repitiendo obsesivamente la jugada ha comenzado a  conjurarla compulsivamente) la mayoría de nosotros vivimos con esa esperanza.

 

Un trabajo, una casa en propiedad, una pareja, unas vacaciones, la tan anhelada fama, el final de nuestra depresión, el comienzo de nuestra felicidad.....  Y cuando la noche mágica, al fin llega, decepcionados, o simplemente insatisfechos, comenzamos a imaginarnos la siguiente -en el mejor de los casos.

 

"Mañana, mañana todo cambiará"

F. Dostojewski

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Ramón (domingo, 15 febrero 2015 20:14)

    Desde que me inicié en filosofía comencé a darme cuenta de que mi padre empleaba muchas veces, para apostillar algo sobre lo que estaba hablando, la expresión "todo es igual". Yo disentía en esta generalización. Con el paso del tiempo mi prevención hacia las generalizaciones y toda clase de absolutismos se ha acentuado. Por eso creo, que si la frase de Dostojewski se cumpliera y el día de mañana fuera "todo diferente", ni siquiera nos reconoceríamos a nosotros mismos. Y aunque acepto que las personas podemos cambiar, a tanto no llegamos. A menos que abusemos de algún alucinógeno.