La mentira estructuradora

La crítica que Zizek hace del sistema capitalista destaca un aspecto poco comentado de éste: su cinismo.

 

La actitud cínica es amarga cuando viene de los oprimidos pero arrogante y perversa cuando los que hacen uso de ella son los poderosos.

 

El cinismo -cuando viene del poder- es perverso porque pretende invalidar los argumentos de los perdedores haciéndoles parecer ignorantes o tontos. Pues los poderosos -ese es el mensaje- no sólo son los ganadores y los listos sino que además son -¿acaso alguien puede demostrar lo contrario?- los buenos. 

 

El ejemplo con el que Zizek ilustra su teoría es una conocida cadena de cafeterias que se promociona apelando a su labor social.

 

El mensaje de este establecimiento es el siguiente: una parte del dinero de cada café que tú te tomas nosotros lo destinamos a ayudar a gente de paises tercermundistas.


Pero resulta que el tercer mundo existe, y seguira existiendo, -y en ello radica la perversidad del argumento- gracias al sistema que la susodicha cadena de cafes representa.

 

 

Esta estrategia no es nueva, es la del rico que hace actos de caridad, para lavar su conciencia y poder disfrutar de su excedente sin remordimientos.

 

Y la cadena de cafés es aun más refinada; no sólo lava su propia conciencia sino que además nos ofrece la oportunidad de lavar la nuestra, y lo único que nos pide a cambio es que bebamos su café.

 

¿Qué menos se puede pedir?


Eso es una mentira estructuradora. Está tan incrustada en el sistema, tan fundida con él que puede resultar una tarea muy farragosa -y que no compense- empeñarse en encontrarle la brecha.

Las mentiras estructuradoras del sistema capitalista tiene una función muy importante: asegurar su hegemonia.

 

En el ámbito de la salud son las grandes empresas farmaceuticas las encargadas de asegurar el dominio del dinero.

 


El juramento hipocrático era un juramento público que hacían los médicos antes de empezar sus prácticas. Su contenido era de carácter ético, para orientar la práctica de su oficio,  el juramento se basa en la responsabilidad del ser humano y su conciencia de ella.

 

En este código se apela explicitamente a la importancia de no causar daño al paciente, así como a no dejarse corromper.

 

Ambas cosas están ocurriendo hace tiempo en el ámbito de la salud, pero la mentira estructurada consigue silenciar todas las voces críticas. ¿Cómo? Apelando a su cientificidad.

 

La medicina tradicional es científica. La medicina alternativa no es científica.

 

La medicina alternativa no se adhieren al método cientifico; la prueba controlada aleatoria. La prueba controlada aleatoria es un procedimiento científico con estatus de dogma de fe.

 

 

En la llamada medicina basada en la evidencia (atención al nombre), que es aquella que todo médico que se precie debe practicar, el nivel de evidencia clínica hace referencia un sistema jerarquizado, basado en estudios de investigación, que ayuda a los profesionales de la salud a valorar la fortaleza o solidez de la evidencia asociada a los resultados obtenidos de una estrategia terapéutica.


Estos son los niveles de evidencia científica

  • Ia: La evidencia proviene de metaanálisis de ensayos controlados, aleatorizados, bien diseñados.
  • Ib: La evidencia proviene de, al menos, un ensayo controlado aleatorizado.
  • IIa: La evidencia proviene de, al menos, un estudio controlado bien diseñado sin aleatorizar.
  • IIb: La evidencia proviene de, al menos, un estudio no completamente experimental, bien diseñado, como los estudios de cohortes. Se refiere a la situación en la que la aplicación de una intervención está fuera del control de los investigadores, pero cuyo efecto puede evaluarse.
  • III: La evidencia proviene de estudios descriptivos no experimentales bien diseñados, como los estudios comparativos, estudios de correlación o estudios de casos y controles.
  • IV: La evidencia proviene de documentos u opiniones de comités de expertos o experiencias clínicas de autoridades de prestigio o los estudios de series de casos.
 


La medicina basada en la evidencia ha sustituido al juramento hipocrático y los niveles de evidencia representan para los científicos poco menos que los diez mandamientos para los cristianos.

 

Si leemos los puntos con detenimiento y ojo crítico veremos que el criterio de los expertos, o sea, la experiencia del médico, se encuentra en el último nivel: ya no vale nada.

 

La tecnocracia ha conseguido desplazar el facto humano al último estrato (de evidencia).

 

Y ese es justamente el talón de Aquiles de la medicina tradicional, y a la vez el motivo de que las llamadas medicinas alternativas florezcan -para estupefacción de los científicos que no comprenden como a pesar de su empeño en explicarle a la gente las ventajas del método científico los muy ignorantes siguen prefiriendo permanecer ignorantes y tener fe en la homeopatia.

 

Lo que éstos médicos científicos no parecen ser capaces de ver es la mentira estructurada de las empresas farmaceuticas. Y esto no ocurre gratuitamente. Las farmaceuticas han conseguido hacerse tan imprescindibles en el ámbito de la salud que han dejado al médico sin más indumentaria que los medicamentos.


¿Y cómo va a prescindir un médico -sobre todo si es psiquiatra- de la única heramienta que le queda?


Y así los medicamentos han dejado de ser cuestionables. 


El dinero es el poder, las farmaceuticas sus representantes, los medicamentos el instrumento y el punto ciego el factor humano, ese que habían pretendido poder eliminar.


La semilla de la destrucción de todo sistema suele encuentrarse en su interior y si el empeño del hombre consiste en eliminarse a si mismo, al final lo acabará consiguiendo.

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