Fantasea, a ver que pasa....

Hay psicoterapeutas que sostiene que la mejor forma de separar a una pareja es que uno de los dos haga terapia. 

 

¿Qué pasa en la terapia?

 

Un experimiento: coje papel y lápiz e intenta liberar tu imaginación del corsé de la cotidianidad.

 

Imagina un futuro feliz y descríbelo.

 

 

¿Dónde estás?, ¿qué pasa en tu vida?...¿es muy distinta a la actual? ¿qué es lo distinto? ¿sigues en tu trabajo?... y si es el caso...¿qué has hecho para que tu situación cambie? y ...¿quién está contigo en ese futuro feliz?

 

Puede que al intentar hacer este ejercicio te sorprenda que no es tan fácil (ni agradable) como parecía. Igual te pillas amonestándote, poniéndote pegas, censurandote a ti mismo:

 

- No, no seas fantástico, eso no realista!

 

Puede que llegue un momento en el que, irritado y con mal sabor de boca, dejes el lápiz a un lado y pienses;


-menuda tonteria de ejercicio.



Aunque quizás lo que te sorprenda sea verte visualizando un futuro que nada tiene que ver con tu presente y al darte cuenta pienses:

 

-Ey! cuidado, para! no pienses más.

 

Lo bueno de la fantasia es que no tiene límites (más que los que uno mismo le pone). Lo malo es que al final toca volver y puede ser un fastidio.

 

Los niños infelices fantasean mundos imaginarios llenos de elfos, enanos, ninfas, monstruos, hadas buenas, principes...... Quizás el miedo a fantasear con personajes reales sea en ellos todavia mayor que en los adultos.

Es normal; si imaginasen una vida en la que tienen una madre que cuida de ellos, un padre que les lleva de excursión y les explica el mundo y un colegio donde tiene amigos con los que divertirse el golpe al volver a su triste realidad sería todavía mayor, con lo cual fantasear no tendría sentido.


Mejor imaginar mundos imposibles, en los que la felicidad sea posible, y que tengan, a ser posible, poco que ver con la vida gris y triste en la que les ha tocado vivir.


Y es que el principal problema de un niño es que no puede zafarse de su realidad. Los adultos, a veces, si.

 

El hombre está hecho de tiempo...y el pasado y el futuro son parte del presente. Si huimos del pasado y no queremos fantasear solo nos quedará reaccionar a lo que vaya pasando.

 

Kierkegaard, fundador de la filosofía existencialista, decía que el hombre es una mezcla de libertad y necesidad, de finito e infinito. Tenemos libertad de fantasear y necesidad de aceptar nuestras limitaciones  -y nuestro pasado.

 

La fantasia nos hace libres pues despierta nuestro sentido de la posibilidad sin el cual la vida se vuelve monótona.

 

La terapia puede excitar el sentido de la posibilidad, lo cual da miedo, pues es la posibilidad, la libertad, lo que más tememos los hombres.


Tanto para el individuo como para la pareja el sentido de la posibilidad es una gran aventura.

 

Haz la prueba; coge papel y lápiz.

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Comentarios: 1
  • #1

    C (domingo, 17 mayo 2015 16:50)

    «El género humano no puede soportar un exceso de realidad», decía el poeta T. S. Eliot ...