Aprendizaje artíficial

El padre de mis hijos es polaco. Durante los primeros años crecieron escuchando tres idiomas que aprendieron y dominaron pronto y sin ningún esfuerzo. Nunca nos sentamos con ellos a enseñarles a hablar ni tuvimos que explicarles ninguna regla gramatical. En algún momento el padre se pasó al alemán y el polaco, aparentemente, se perdió. Ahora, con 12 años, mi hijo pequeño me anunció que había decidido estudiar el idioma por su cuenta y en algún momento sorprender al padre.

 

Que cómo lo iba a hacer, le pregunté. Con una app, me respondió.

 

 

Bill Gates, ese filántropo que hace predicciones y da consejos de todo tipo a la humanidad, predijo hace unos días que pronto las inteligencias artificiales tipo Chatgpt iban a reemplazar a los profesores en la escuela.

 

Primero sería utilizadas como ayudantes de los profesores y poco a poco los sustituirían.

 

Me vinieron a la cabeza los cajeros de los supermercados que se cavan su propia tumba enseñando a los clientes a usar las cajas automáticas que pronto trabajarán gratis en sus lugares.

 

Para que alguien se atreva a hacer este tipo de predicciones -que por cierto, no son predicciones sino planes ya que no serán las inteligencias artificiales las que apliquen a puestos de profesores sino que serán implantadas por los políticos de turno- tiene que tener una ceguera absoluta para reconocer facultades humanas importantes para el aprendizaje que la IA no tiene ni va a tener -para qué si la puede simular- como por ejemplo la empatía.

 

Hoy se habla tambien de resonancia. Los bebes ya nacen con una tendencia a la imitación que empieza de manera totalmente automática e inconsciente y sucede no solo en el cerebro sino en todo el cuerpo. De ese modo el aprendizaje sucede a una velocidad muy superior al de la IA.

 

La gran desventaja de las IA no es que no tengan alma sino que no tienen cuerpo.

 

La tendencia a reproducir aquello que ven en otro humano en el propio cuerpo es la base del aprendizaje humano y de la empatía. Si en lugar de tener una persona delante tenemos una máquina podemos imaginar como se desarrollarán los niños.

 

Me pregunto como se puede ser filántropo y no ser capaz de reconocer la importancia de cualidades humanas que una máquina nunca podrá tener. La respuesta es sencilla, ya lo dijo algún político, es el mercado amigo. El mercado y el progreso. Y quizás ciertas carencias emocionales.

 

Cegados por la aparente velocidad de las inteligencias artificiales las sobreestimamos y somos ciegos para ver aquello de lo que carecen. No lo vemos en ellas y vamos dejando de verlas en nosotros de modo que se van atrofiando progresivamente...

 

 

Mi hijo es un chico de su tiempo. Le desaconseje usar la app. Teniendo un padre que domina el idioma, sería más fácil y rápido pedirle que vuelva a hablarlo con él, le dije. Mi hijo no se fia, dice que el padre le habla y él no entiende nada. Le dije que lo iría entendiendo poco a poco, que se trataba de escuchar y fiarse un poco de si mismo. De momento se ha decidido por la app. Veremos que pasa.


Escribir comentario

Comentarios: 0